El desafío de consolidar un transporte público más eficiente y sostenible en España

El desafío de consolidar un transporte público más eficiente y sostenible en España

El debate sobre movilidad sostenible entra en una nueva fase: ampliar la capacidad del transporte público y garantizar los recursos necesarios para responder a una demanda creciente.

España afronta una etapa decisiva en el desarrollo de su política de movilidad sostenible. Tras varios años centrados en impulsar el uso del transporte público mediante medidas de incentivo a la demanda, el desafío pasa ahora por fortalecer la oferta, ampliar la capacidad del sistema y asegurar las inversiones necesarias para avanzar hacia los objetivos de movilidad y descarbonización fijados para 2030.

Esta fue una de las principales conclusiones del panel Objetivo 2030: España referente en movilidad sostenible, celebrado en el marco de Global Mobility Call 2026. La sesión reunió a Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente; Sara Hernández, secretaria general de Movilidad; y Rafael Barbadillo, presidente de CONFEBUS, en una conversación moderada por Valentín Alonso, director general de Avanza.

Los participantes coincidieron en que las políticas desarrolladas en los últimos años han contribuido a incrementar el uso del transporte público y a situar la movilidad sostenible entre las prioridades de las administraciones. Sin embargo, señalaron que el siguiente paso consiste en reforzar la oferta para responder a una demanda creciente y ofrecer alternativas cada vez más competitivas al vehículo privado.

En la apertura del debate, Valentín Alonso resumió el principal desafío que afronta el sector:

«Si queremos cumplir los objetivos de 2030, necesitamos más transporte público, más capacidad y más oferta. El reto ya no es solo atraer viajeros, sino estar preparados para transportarlos».

Uno de los asuntos centrales de la conversación fue la financiación. Los ponentes coincidieron en que ampliar la oferta de transporte público exigirá movilizar recursos suficientes para incrementar servicios, renovar flotas, adaptar infraestructuras y mejorar la capacidad operativa del sistema.

En este contexto, Hugo Morán defendió la importancia de mantener una planificación estable que permita consolidar las inversiones vinculadas a la transición energética y climática.

«La transición necesita certidumbre. Cuando existe una hoja de ruta clara, administraciones, empresas e inversores pueden tomar decisiones con visión de largo plazo».

Por su parte, Sara Hernández destacó el papel de la futura Ley de Movilidad Sostenible como instrumento para mejorar la coordinación entre administraciones y avanzar hacia un modelo de movilidad más integrado. Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer la colaboración institucional para responder a los nuevos retos del sector.

«La movilidad es un ecosistema cada vez más complejo y requiere espacios de gobernanza donde administraciones, operadores y ciudadanos puedan avanzar en una misma dirección».

Durante el panel también se analizó el potencial de distintos instrumentos europeos vinculados a la transición climática, como el Fondo para una Economía Baja en Carbono para la Movilidad (FECMO), el sistema ETS2 o el Fondo Social para el Clima, llamados a desempeñar un papel relevante en la financiación de proyectos que permitan acelerar el cambio modal y reforzar el transporte público.

Desde la perspectiva empresarial, Rafael Barbadillo recordó que el autobús reúne las condiciones para desempeñar un papel protagonista en el proceso de descarbonización del transporte. No obstante, advirtió de que incrementar la oferta requerirá inversiones significativas en vehículos, infraestructuras de recarga, talleres, formación especializada y adaptación operativa.

Más allá de los distintos enfoques, el panel dejó una conclusión compartida: alcanzar los objetivos de movilidad sostenible dependerá no solo de seguir impulsando el uso del transporte público, sino también de la capacidad del sistema para ofrecer un servicio más amplio, eficiente y de mayor calidad.

La conversación puso de manifiesto que el reto ya no consiste únicamente en definir objetivos, sino en convertirlos en actuaciones concretas mediante financiación estable, planificación a largo plazo y una colaboración permanente entre administraciones y operadores.

Como Global Partner de Global Mobility Call 2026, Avanza reafirma su compromiso con el impulso de espacios de diálogo que favorezcan el intercambio de experiencias y la construcción de soluciones compartidas para avanzar hacia un sistema de transporte público más eficiente, sostenible y centrado en las personas.